Se adueñan del PRI y se prevé su extinción
OPINIÓN POLÍTICA
Por: Greydi Naranjo
En un esfuerzo de destrucción, la Dirigencia Nacional del PRI convocó a su 24 Asamblea Nacional Ordinaria "Defendamos México" con miembros a modo, gente leal al actual dirigente nacional y a sus colaboradores, con el único objetivo de modificar los estatutos del partido para poder reelegirse por dos períodos más de 4 años cada uno respectivamente, en términos muy coloquiales "Alito" Moreno puede dirigir al tricolor hasta el 2032.
La actual administración del Partido Revolucionario Institucional logró desplazar a los ex dirigentes y miembros de mayor relevancia dentro del tricolor, lo que provoco tener consideraciones especiales para Alejandro Moreno Cárdenas y poder perpetuarse en la Dirigencia Nacional, algo que a causado inconformidad entre la militancia y los antiguos líderes jerárquicos del partido, que buscarán por cualquier medio impugnar los cambios estatutarios.
Después de una desastrosa derrota en el 2018 donde de nueva cuenta el PRI perdió la Presidencia de la República, los malos resultados y el poco rendimiento del tricolor en cada elección, ha provocado una división dentro de los líderes del partido y de la militancia, en un esfuerzo desesperado después del proceso electoral 2018, se designó a Alejandro Moreno Cárdenas la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional cuyo mandato concluiría en el 2023, sin embargo, esto no fue así, el Consejo Político del PRI aprobó el periodo de su dirigencia hasta el 2024 con el argumento de reforzar la estructura para enfrentar el Proceso Electoral de este año, donde estaría en juego la Presidencia de la República, 9 gubernaturas, los 500 Diputados Federales y los 128 Senadores. En poco más de 94 años de existencia del Partido Revolucionario Institucional, aquel gran partido que algún día fue hegemónico, por primera vez en su historia no presentaba un candidato presidencial emanado de las filas del PRI, un hecho histórico que sin duda marcó la historia del país, esto se debe en gran medida a que años atrás se decidió unir en coalición con partidos históricos como el PAN y el PRD (Va por México), limitando su participación y pactando la distribución de candidaturas a los diversos cargos políticos como lo son las diputaciones, senadurías y gubernaturas con el único fin de disminuir los votos al partido que está en el poder (morena). Las modificaciones a los estatutos planteados por la Dirigencia Nacional del PRI y en este momento ya aprobados, van en contra de los principios fundamentales del tricolor, que si bien, en momentos de incertidumbre pudieran traer seguridad y respaldo a la cúpula priísta ha desencadenado una serie de conflictos internos desde su militancia hasta los grandes dirigentes del partido, y es que no es para menos, de los 300 Diputados Electos por mayoría relativa (voto directo) el PRI sin coalición no logro ganar ni uno solo, mientras que de las gubernaturas solo se gano Guanajuato con una candidata proveniente del Partido Acción Nacional.
En tan solo cuatro años al frente del tricolor Alejandro Moreno Cárdenas ha sido el dirigente de esta institución con los resultados más negativos de su historia, mientras no entienda que toda concentración de poder en una sola persona o en un solo grupo genera un desequilibrio político seguirán ocurriendo las derrotas. Si hablamos de una fortaleza institucional, la delicada situación en la que se encuentra el PRI es devastadora, una dirigencia que no escucha, donde mucho menos recibe consejos y toma a mal las opiniones, está condenada a fracasar, esa es la actual dirigencia del PRI donde en vez de trabajar por la unidad, se trabaja en intereses propios o de un grupo en específico (la cúpula del poder). Los estatutos marcan el inicio y la culminación de una dirigencia nacional, la rotación del poder es uno de los factores más importantes en un partido democrático y si la idea es condenar al PRI a su destrucción, se está logrando debido a la desconfianza de la ciudadanía hacía el partido y más aún por lo que se muestra internamente, una sed y ambición de poder, tal parece que es la carta fuerte de la dirigencia y no ser representación y voz del pueblo.

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